El tramo imprescindible del Camino
Distancia: 22,2 km
Este tramo, que comprende de Sarria a Portomarín, te transporta a través de paisajes de bosques y prados. Aun siendo una ruta sencilla, durante el recorrido te encontrarás con algunas subidas y bajadas.
Inicias el Camino en Sarria, el punto más popular para comenzar la ruta hacia Santiago, a solo 100 km de la ciudad. En este enclave podrás admirar la Iglesia de Santa Mariña y la Torre del Castillo, ambos de gran valor histórico.
Tras dejar atrás el paisaje rural, llegarás a Portomarín, una encantadora localidad a orillas del río Miño. Aquí, no puedes dejar de fotografiarte en el icónico puente y las escaleras medievales antes de entrar al casco urbano. También se puede visitar la Iglesia-fortaleza de San Nicolás y disfrutar de la gastronomía gallega con platos como el pulpo y la tarta de Santiago, antes de afrontar la siguiente jornada.
Un viaje en el tiempo entre paisajes y tesoros históricos
Distancia: 24,8 km
Tal como lo conocemos hoy, Portomarín es una reconstrucción de la antigua ciudad romana y medieval que quedó sumergida en 1963 bajo el embalse de Belesar. En la nueva localidad, destacan edificaciones históricas traídas piedra por piedra, como la Iglesia Fortaleza del siglo XII.
El tramo hasta Palas del Rei te sumergirá en el paisaje típico del Ulloa y te permitirá descubrir el impresionante Castro de Castromaior, un yacimiento arqueológico de la Edad de Hierro. Atravesarás pueblos como Ventás y Ligonde, este último con un antiguo hospital de peregrinos
En Palas del Rei, podrás disfrutar de su legado arquitectónico, que incluye la Iglesia de San Tirso del siglo XII y la de Santiago del XVIII. También podrás probar platos típicos como la empanada gallega y el caldo gallego, ideales para reponer fuerzas antes del siguiente tramo.
La deliciosa gastronomía te espera al final del camino
Distancia: 14,4 km
Palas del Rei creció alrededor de un castillo construido para proteger a los peregrinos. Esta etapa, corta y cómoda, nos permite disfrutar de paisajes únicos, como el encantador puente romano de Furelos y la iglesia de Leboreiro, una joya del románico rural.
En Melide, destacan la Iglesia de Santa María, un excelente ejemplo del románico del siglo XII, y el Parque Natural da Ría do Burgo, ideal para desconectar dándonos un tranquilo paseo. Sin duda alguna lo mejor de todo es disfrutar de las famosas pulperías de Melide, un auténtico deleite de la gastronomía gallega.
Las pulperías tradicionales, como la mítica Pulpería A Garnacha, son una parada obligatoria antes de continuar la ruta. Aquí, el Camino Primitivo se une al Francés, aumentando la afluencia de peregrinos en los siguientes tramos.
Naturaleza, cultura y el sabor auténtico de Galicia
Distancia: 21,6 km
Esta etapa asequible nos sumerge en la serenidad de los apacibles y frondosos bosques y campos gallegos, ofreciendo una excelente oportunidad para disfrutar de la naturaleza y la hospitalidad de los pequeños pueblos.
Tus pasos te llevarán a Arzúa que, con su encanto único, destaca por monumentos como la Iglesia de Santiago del siglo XVIII y la Capilla de la Magdalena del XVII. Pero sin duda, lo que hace especial a Arzúa es su queso tradicional, una auténtica delicia que no puedes dejar de probar.
La llegada a A Calle de Ferreiros permite descansar en un entorno rural y tranquilo, alejándote de las zonas más masificadas del Camino. Una jornada que combina historia, naturaleza y gastronomía en su mejor expresión.
El penúltimo tramo hacia el destino
Distancia: 21,3 km
Una etapa marcada por extensas pistas forestales y verdes prados; una excelente oportunidad en la que disfrutar del tranquilo entorno a medida que nos acercamos a Santiago.
Uno de los lugares más emblemáticos de esta jornada es O Pedrouzo, un punto de descanso habitual para los peregrinos, aunque en esta variante se evita su gran afluencia. La llegada a Lavacolla tiene un significado especial, ya que tradicionalmente era el lugar donde los peregrinos se lavaban antes de entrar en Santiago.
Aquí, la gastronomía gallega sigue deleitando con platos como el lacón con grelos, la carne ao caldeiro y los melindres, unos dulces típicos de la zona. Con la Catedral ya cerca, la emoción se intensifica. Desde este punto estás a solo un paso de la Misa del Peregrino que se celebra a las doce del mediodía.