Hay caminos que te esperan. La Vía Francígena lleva más de mil años siendo uno de ellos. Este abril, como parte del trabajo de exploración de rutas que hacemos en El Camino People, la recorrí durante diez días: primero solo, buscando la ruta con mis propias piernas desde los Apeninos hasta Lucca; después acompañado de un grupo de creadores de contenido de toda Europa en un famtrip organizado por la Asociación Europea de la Vía Francígena y SloWays, por el corazón de la Toscana. Lo que encontré me convenció de algo que ya sospechaba: esta ruta tiene que estar en vuestro radar.
¿Qué es la Vía Francígena?
La Vía Francígena es la gran ruta de peregrinación que unía Canterbury con Roma. La misma que recorrió el arzobispo Sigerico en el año 990 cuando volvía de recibir el palio papal — y que dejó escrita en 79 etapas. Dos mil kilómetros a través de Inglaterra, Francia, Suiza e Italia. Hoy, declarada Itinerario Cultural del Consejo de Europa, es la alternativa italiana al Camino de Santiago. Y está empezando a despertar.
En 2024, la Asociación Europea de la Vía Francígena y el Ministerio de Turismo italiano firmaron un memorando de entendimiento para promoverla internacionalmente. Se están mejorando infraestructuras, señalización y la red de alojamientos. Hay momentum real. Si el Camino Francés a principios de los 90 te habría parecido una locura, la Vía Francígena te va a recordar a eso — pero con pasta fresca, Vernaccia y vistas a la Val d’Orcia.
La ruta en datos
- Origen Canterbury (UK) → Roma (Italia)
- Distancia ~2.000 km totales · ~1.000 km sección italiana
- Reconocimiento Itinerario Cultural del Consejo de Europa
- Mejor época Abril–junio · Septiembre–octubre
- Perfil Montaña, valles, costa, llanura toscana
Mi itinerario: diez días solo por la ruta
Llegué a Pisa el 4 de abril. Una noche en la ciudad antes de arrancar — esa sensación de antes de empezar un camino, cuando la ruta todavía no te pertenece pero mañana sí. Desde allí, en tren hasta Pontremoli, para empezar a andar de verdad.
Pisa → Pontremoli
El primer gran pueblo medieval de la ruta italiana. Dos noches aquí para explorar los Apeninos — castellieri, castañares y una tranquilidad que en el Camino Francés ya no existe.
Passo della Cisa
El paso de montaña más icónico de la sección italiana. Aquí es donde los peregrinos medievales cruzaban los Apeninos. Lo subí en taxi por la mañana para bajar caminando — la montaña hay que vivirla en silencio.
Sarzana
La bajada hacia Liguria. Sarzana es pequeña y tiene mucho carácter — plaza central, fortaleza medieval, vida local que no ha pensado en ponerse de moda todavía.
Lucca
Las murallas, las bicicletas, las calles en las que da igual si es martes o domingo. El Volto Santo en la catedral. Una etapa que es, por sí misma, una razón para hacer la ruta.
San Miniato → Siena (Famtrip)
Aquí me uní al grupo de content creators. Tres días en el corazón de la Toscana, terminando en Siena. La última jornada la hice a pie con Andy, los dos solos por caminos entre viñedos — sin prisa, sin agenda.
Hay paisajes que ves y piensas que solo existen en las fotos. Y luego los caminas, y entiendes que las fotos no van a hacer justicia nunca.
El famtrip: la Toscana con creadores de Europa
El 9 de abril me incorporé al famtrip organizado por la AEVF y SloWays, dentro del proyecto Italian Pilgrim Routes 2026 — una iniciativa con respaldo del Ministerio de Turismo italiano para dar visibilidad internacional a las grandes rutas de peregrinación italianas. Doce content creators seleccionados de toda Europa. Yo, en la sección de Toscana.
Salimos de San Miniato hacia Coiano: 11 km entre viñas y masías hasta Gambassi Terme, con baño termal en el Ostello Sigerico y una cena toscana de las que no se improvisan. Al día siguiente, 14 km hacia San Gimignano — parada en Pancole para probar la Vernaccia, subida a la Torre del Podestà con toda la Toscana desplegada a los pies. La última etapa fue corta pero intensa: 6 km entre suaves colinas hasta Torraccia di Chiusi, con visita a una granja local y almuerzo de productos de la zona.
Esa última jornada la hice a pie con Andy. Sin bici, sin prisa, hablando de caminos y de por qué hacemos lo que hacemos. Fue la mejor parte.
Por qué la Vía Francígena es diferente
Si conoces el Camino de Santiago, te has preguntado alguna vez cómo era antes de que se pusiera de moda. La Vía Francígena te da esa respuesta. No hay masificación. Los albergues no son impersonales. La gente del camino todavía se sorprende de verte pasar — y eso, que podría parecer una carencia, es exactamente su mayor virtud.
Caminas entre viñedos de Vernaccia, duermes en abadías medievales, cruzas pueblos donde el tiempo no se mide en conexiones WiFi. Cada etapa tiene algo que contar: la fortaleza de Pontremoli, el Volto Santo de Lucca, las torres de San Gimignano, el Piazza del Campo de Siena al atardecer. Y la gastronomía — cada etapa trae su propio producto local, su propio vino, su propio ritual de mesa.
¿Es para ti?
La Vía Francígena funciona si buscas una experiencia de peregrinación con profundidad cultural, si quieres descubrir Italia más allá de Florencia y Roma, si valoras el silencio, la buena mesa y los encuentros auténticos. Hay etapas para todos los niveles: desde paseos suaves por colinas toscanas hasta jornadas más exigentes en los Apeninos. Funciona para grupos, para parejas, para viajeros en solitario.
En El Camino People estamos desarrollando itinerarios a medida por la Vía Francígena, con la misma estructura y acompañamiento que hacemos en nuestros Caminos de Santiago. Si quieres ser de los primeros en recorrerla con nosotros, escríbenos.
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